sábado, 4 de octubre de 2014

La Batalla contra las Sombras del Anonimato.


Mientras ultimo las últimas trazas de la revisión del interior y el rediseño de la portada, El Calendario de la Extinción está compartiendo su sinopsis con obras de calidad en la Operación Tagus, concurso literario convocado por la la línea editorial para la publicación de obras en formato electrónico de La Casa del Libro. El primer premio para la sinopsis más votada es la publicación de la obra. 

Autores noveles en su desafiante lucha para escapar de las sombras del anonimato, se reúnen en este peculiar torneo de popularidad, esperando votos interesados y desinteresados, amistosos y de sincero reconocimiento. Todo vale en esta despiadada batalla cuyo ganador obtendrá el derecho a ocupar el único asiento de la nave que despegará para llevarle a las remotas tierras de la ilusión secuestrada por las promesas de éxito. 

El capitalismo moderno es aquel sistema que permite que la ilusión ajena pueda ser motor de generación de un beneficio estructurado por prácticas que denotan un deficiente nivel ético. Pero todo sistema que se instrumenta desde la conciencia humana nace con la promesa de que puede ser modificado, mejorado o destruido. 

El sistema de normas que rigen los concursos basados en la popularidad aplica una justicia conformista, por la que el vencedor obtiene la victoria de manera indiscutible, pues aquí no hay jurado que falle. Las funciones de juez y jurado recaen sobre las matemáticas, en concreto sobre esa extraña ecuación que concluye que 1+1+1 son 111. Y de pronto, entonces el sistema se pone en marcha. El autor sube su sinopsis, la comparte con sus amigos y estos con los suyos. Se activa una cadena que abre caminos que se multiplican ramificándose para llegar hasta espacios insospechados. Los votos caen, la gente comparte, habla de ello, recomienda, se entregan al reto de ver cada dia cómo el número de votos va creciendo y la novela avanza posiciones hasta elevarse directa a la cima. 

Y mientras, ¿qué ocurre con la obra? ¿De qué va? ¿Ensayo? ¿Divulgación? ¿Novela histórica? ¿Romántica? ¿Sigue la actual moda de la sumisión erótica? No lo sé. Es la novela de ...... ........ ....... y hay que votarle y apoyarle. ¿Te has leído las demás sinopsis? ¿Para qué? ¿Qué dices? Menudo coñazo. ¿Y si resulta que estás votando un manifiesto que defiende ciertas ideas políticas? ¿Y si es una novela con contenidos xenófobos, homófobos... ? ¿Suscribes con tu voto que estás de acuerdo con el contenido? .........

Los votos se van acumulando mientras la novela va contemplando absorta el desfile de mensajes, comentarios, diálogos, calificaciones... Y mientras se pregunta... ¿Va a leerme alguien?

En Operación Tagus hay que votar la mejor sinopsis. Así que en condiciones normales, sería un concurso de habilidad: La habilidad del autor de ser capaz de seducir al potencial lector llevándolo al extremo deseo de leer la novela, abducido por la magia de esos escasos dos párrafos que resumen la gran historia que se encuentra tras ellos, esperando... 

Mientras tanto, la popularidad se encarga de administrar una extraña justicia. Un democrático planteamiento por el que en la práctica, una obra mediocre atesora las misma probablidad de éxito que una obra maestra. ¿Qué prestigio cultural cabe otorgar a este evento? 

Y qué mas dá. Los autores queremos oportunidades, difusión, un placebo que sostenga nuestra ilusión. Nuestros amigos, un lugar donde puedan manifestarnos su amistad. Cada voto recibido es una pequeña victoria. La publicación, un premio que no es más que el inicio del camino. 


Estos son los enlaces que llevan al campo de batalla de la competición:

Desde el PC

https://www.facebook.com/AutoresTagus/app_200671863342157?app_data=31721

Y desde el móvil:

https://micro-campaign.com/ant2/apps-n-tabs/app.php/2133-operacion_tagus_2014/listado


Este es el aspecto de la sinopsis cuando estaba recién subida, únicamente votada por mí. Hoy, 4 de octubre a las 13:03 tiene ya 177 votos, los cuales le ha consolidado en el Top Ten de las novelas concursantes. Me nutre la ilusión el que muchos de los generosos votantes me han indicado que se han visto seducidos y animados a votar por el contenido de la sinopsis. A todos y a cada uno de vosotros, Gracias. 

Sea cual sea el final de este concurso de injusta justicia para todos excepto para el ganador, el proceso de publicación de El Calendario de la Extinción es ya imparable y pronto estará disponible en Amazon.

En breve, más noticias.

Sigan atentos a la emisión...

jueves, 18 de septiembre de 2014

Un Cuerpo de Tinta y Celulosa


Y por fin mi imaginación se transfirió desde mi hipotálamo hasta el universo material: la somatización de un ente espiritual materializado en un cuerpo de celulosa y tinta.

Que sensaciones más extrañas. Una inédita emoción al ver a la criatura que llevo tiempo imaginando convertida en un objeto tangible, un ser inorgánico, inerte, a pesar de lo cual tiene alma propia. 

Quien dentro de poco tenga a bien estirar su mano para hacerse con un ejemplar y zambullirse en su lectura no solo estará alimentando las llamas del fuego de mi felicidad, mi autoestima y mi pasión por las letras. Estará además adquiriendo un pasaje al cavernoso e inhóspito mundo de mi mente  con unas únicas y especiales gafas multidimensionales con las q apreciará el paisaje bajo un punto de vista muy particular. ¿Gustará? ¿Horrorizará?¿emocionará? O lo peor de todo, ¿causará indiferencia?


Aún estoy a tiempo de dejarme llevar por el pánico escénico y poner fin a esta locura... Tirar tres años de proyectos, estudios, documentación y trasnochadoras sesiones de escritura para evitar convertirme en el bufón de las redes...


 Pero llegados a este punto del camino, con todo lo andado, con toda esa experiencia q llevo a cuestas y la ilusión que ha ido forjándose a cada paso, sería depravado dar media vuelta...


Llegados a este punto, vale más continuar, y evitar que la frase "¿qué habría pasado si..." se quede retumbando en mi conciencia desde hoy hasta el fin de mis días.
Voy a leer un poco... 




jueves, 11 de septiembre de 2014

El Calendario de la Extinción

En esta reivindicativa jornada para el entorno que me envuelve, mientras la muchedumbre reclama a gritos el reconocimiento de su identidad y el derecho a ser libres para opinar, voy a participar sumando mi voz a su eco, y que este trascienda las fronteras de las mentes de aquellos que se han negado a escuchar. Que las posturas se acerquen y esos desencuentros dejen por fin de serlo. La voluntad es la clave para alcanzar metas satisfactorias para todos.

La voluntad que es doblegada se postula para ser devorada por las fauces del fracaso.

Por eso, en esta jornada reivindicativa, reclamo mi humilde lugar en el Valhalla de los escritores compartiendo la emoción de ver como ese momento ansiado y temido a la vez, queda cada vez más cerca.

Os dejo la portada de "El Calendario de la Extinción", la novela que precederá a "La Hermandad del Venetto". Muy pronto, estará disponible en Kindle y en versión papel. Pronto quedará habilitado un enlace para poder adquirirla.

El Calendario de la Extinción

Sinopsis:


Desde las profundidades del cosmos, los ecos de una civilización alienígena llegan en forma de una sutil señal de radio, que es captada por el observatorio de Arecibo. Su descubrimiento desencadena una frenética y catastrófica sucesión de acontecimientos, en los que todos los implicados en el hallazgo son víctimas de una despiadada cacería.


Jim Cooper, un destacado y excéntrico científico dedicado en cuerpo y alma al desarrollo de un súper ordenador para el gobierno, se ve envuelto de forma accidental en la trama.  Pronto comprobará que el mayor descubrimiento que la ciencia ha hecho en la historia es el núcleo de una oscura conspiración de la que deberá huir para salvar la vida.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Las Dos Historias.

Todo libro esconde dos historias: Aquella escrita dentro de sus páginas; y la propia del libro, aquella que comprende el periodo que transcurre entre su concepción y su definitivo alumbramiento.

La primera será, con mucho esfuerzo y algo de fortuna, felizmente descubierta y compartida. La otra, vivirá al oscuro cobijo de las sombras, forjando la experiencia y el carácter de su autor. Puede que después, en sus obras sucesivas, los estigmas de esa historia anónima interpreten fantasmales apariciones en tramas, argumentos, pequeños pasajes o rasgos de su madurado estilo.

Mientras tanto, mientras esta novela va emergiendo poco a poco desde las abismales fosas del anonimato, he ido aprovechando su lento y pausado viaje para idear modos de impulsarla y ayudarla en su proceloso recorrido.

He escogido de su código genético uno de sus cromosomas para darle forma y convertirlo en una nueva célula; una partícula elemental que he irrigado con un poco de imaginación, hasta convertirla en un nuevo ser literario. Un ente con luz y esencia propias, que se haya muy cerca de alcanzar la superficie.

Ya en una entrada anterior avancé el título: "El Calendario de la Extinción".

En la última, avancé su preludio, un microrrelato extraño con una imaginada conversación entre dos seres indeterminados.

Hoy, comparto una imagen que tal vez sea la cara con la que se descubra al mundo, y con la que el mundo la descubra.




El Universo es protagonista; una metafórica visión de un cosmos salpicado de estrellas, de astros y de historias. En esta, dos especies contemplándose, vigilándose. Nosotros, desde nuestra insignificante mota de polvo planetaria de la que aún no sabemos salir. Ellos, desde el infinito, desde otra dimensión, desde un universo paralelo... quien sabe.

Ellos nos ven. Nosotros les intuimos, les imaginamos. Nos confundimos a la hora de interpretarlos. Algunos creen, otros no, tal vez algunos conocen... quien sabe.

La Verdad es un ente vaporoso que se manifiesta de indeterminadas y policromáticas formas en la imaginación de cada individuo. La verdad que está ahí fuera tal vez algún día venga a nuestro encuentro, o tal vez decida permanecer allá donde esté, esperando que vayamos nosotros a buscarla... quien sabe.

Sea como sea, siempre hay dos historias: Esa supuesta Verdad que vive en algún plano remoto de este universo cuántico y complejo, y la que mora en nosotros mismos, la que nuestra mente, nuestra imaginación, nuestra experiencia o nuestra determinación, ha decidido creer.

Esta novela, esta saga, esta historia enrevesada, es un homenaje sincero a todas aquellas mentes que han decidido abrirse a admitir verdades inverosímiles. Una recompensa a todos aquellos pensamientos que han decidido combatir el conformismo de lo empírico, de lo místico, de lo espiritual...

Existe aún mucho por descubrir, todo un universo infinito que no comprendemos. Mientras las revelaciones vayan llegando, continuaremos viviendo nuestras Dos Historias:

Aquella que reside en nuestra conciencia, interactuando con nuestra realidad cercana.

Aquella que orbita a nuestro alrededor, lejos del alcance de nuestros sentidos, observándonos, esperando a que vayamos a descubrirla...

O tal vez se canse de esperar y venga a nuestro encuentro... ¿qué pasaría entonces?

“Existen dos posibilidades: que estemos solos en el universo o que no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas”.


Arthur C. Clarke.


... quien sabe.











miércoles, 13 de agosto de 2014

Los Moradores del Multiverso

Recientemente he leído que escribir incrementa la locura. De ser así, mi estado mental debería ser puesto en revisión, pues raro es el momento en el que no estoy escribiendo o en que no estoy pensando en hacerlo. Pero me temo que dicha expresión esconde una porción de verdad incómoda. 

También hace poco leí que ni la democracia ni la felicidad han escrito nunca grandes obras. Tal vez la cordura tampoco lo haya conseguido.

De las mentes más perturbadas, más excéntricas y mas alejadas del marco de la realidad, se firman los textos con mayor contenido emocional. Aquellos que más y mejor despiertan sensaciones y sentimientos latentes que nos mueven hacia los tortuosos caminos de la reflexión.

Hace años que mi mente es una olla a presión de ideas en constante ebullición. Se desdobla inventando varias historias a la vez. Mientras estoy envuelto en la maravillosa vorágine de completar mi nueva creación literaria, voy mirando atrás para complementar la anterior, cuyo nacimiento para el mundo ya está más cercano. 

Basada en ella, os dejo este onírico diálogo. Un mini relato que narra la abstracta conversación entre dos etéreas criaturas, en un intercambio dialéctico en el que se podría hallar el arcaico orígen del argumento de la historia que mi mente ha materializado en mis dos novelas primogénitas: El Calendario de la Extinción y La Hermandad del Venetto.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La única, es que quizá sea esta la prueba de la relación entre literatura y demencia. 



LOS MORADORES DEL MULTIVERSO




He aquí mi exposición. Sobre la forma de vida orgánica, vertebrada, con estructura basada en el carbono, hallada en el tercer planeta orbitando la estrella espectral de tipo G2 calificada en el cuadrante X-26k:

La especie evolucionada es de hábitos terrestres y diurnos, sintetiza el oxígeno que recoge de la atmósfera y lo devuelve en forma de dióxido de carbono. Busca permanentemente nutrientes entre otras especies vegetales y animales y los devora para desarrollar la energía que mueve toda su compleja arquitectura: aparatos y sistemas interconectados, en perfecta sincronía y con ejemplar sinergia, unen sus tareas para activar los engranajes de su maquinaria perfecta, el mecanismo que mueve la vida. 

Parece una criatura perfecta... ¿creada por la naturaleza?

Puede que la virtualidad creativa del cosmos les diera una estructura celular y un código genético para que, a partir de ambos, se desarrollaran hasta lo que hoy son: el fruto de una metástasis evolutiva en conjunción con su marco ambiental y su era geológica. 

¿Pero qué principio ha sido el responsable del desarrollo de su psicología cognitiva?

Cuesta creer que la naturaleza elaborara un plan para concebir un depredador que se volviera en su contra. El ser humano ha tomado un camino inhóspito, tenebroso, destructivo consigo mismo y con su propio ecosistema. Déspota y tirano, inconscientemente autodestructivo. No se merecen el lugar que les ha brindado el natural albedrío de la explosión de la vida.

Todos sabeis que las circunstancias óptimas que deben darse para que la vida fluya son extraordinarias, fruto de una casualidad inimaginable. El ser humano jamás concebirá el milagro de su existencia. No valora la vida. No respeta su entorno. ¿Por qué se les ha de permitir que disfruten de un regalo que no entienden?

Porque a pesar de nuestra perfecta sintonía con el Cosmos, éste no nos pertenece. No somos quien para influir en sus actos. Las especies germinan y se marchitan con rapidez. La ley natural se encarga de discriminar entre las que deben desaparecer y las que deben perpetuarse. Una simple y rudimentaria forma de vida en un estado evolutivo primigenio, no tiene a su alcance el poder de contradecir las leyes físicas y constantes que gobiernan el Multiverso. 

¿Qué hacemos, pues, con ellos?¿Nos limitamos a observar su triste decadencia?¿O les ayudamos a entender la materia de la que están hechos?

Se les ha otorgado el privilegio de la vida y han resultado ser los elegidos para alcanzar un estadio superior. Pero su desarrollo cognitivo no persigue la lógica que guarda todo proceso evolutivo. Si bien la naturaleza los ha creado, ella no ha podido ser la responsable de la nefasta evolución de su raciocinio.

¿Una intromisión ilícita?

No hay que descartarlo. Explicaría sus motivos.

Siendo así, deberíamos intervenir.

Una intervención no exenta de riesgos

¿Qué riesgos pueden atenazarnos? 

El riesgo de quedar expuestos, atrapados en un universo extraño, salvaje y primigenio

Lo haremos mediante una infiltración indirecta. Intervención cromosómica. Que nosotros seamos ellos y ellos sean nosotros. 

Nos verán como a iguales. No nos tendrán respeto. No creerán en nuestro discurso. Nosotros solo podemos luchar contra la ignorancia, no doblegar la voluntad. 

Esta especie es arrogante, temeraria, vanidosa y obsesiva. Si sobreviven a su propia evolución, superpoblarán su planeta. Buscarán nuevos territorios, nuevos mundos. Explorarán la física, se adentrarán en los conocimientos de la materia oscura, descubrirán los puentes intrauniversos. Una manipulación inadecuada puede dar con el colapso de una parte del cosmos. Son peligrosos. Su intelecto no tendrá límites, pero su naturaleza ególatra les transforma en corruptas criaturas, irrespetuosas y ajenas al equilibrio esencial. Ya hemos vivido antes las consecuencias de la interacción de especies que, como ésta, son inconscientes de la trascendencia de sus actos mas allá de su plano existencial. 

Si otra inteligencia evolucionada ha llegado antes que nosotros y está corrompiendo su voluntad, nuestra intervención está más que justificada. 

En ese caso, deben quedar aislados dentro de su propio universo. Aprobaremos la ejecución de una infiltración indirecta unidireccional. Una vez iniciada la génesis cromosómica, fruto de la fusión celular, la especie híbrida resultante quedará allí, a su suerte. 

¿Y en caso de que no tuvieran éxito?

Provocaremos un colapso gravitacional, convertiremos su sistema en un nuevo agujero negro. 

Como ya hicimos antes...

Como ha de ser siempre. El sacrificio justifica la supervicencia del equilibrio esencial. Nadie puede estar por encima de la Ley Natural. Nuestra evolución comporta la responsabilidad de proteger la armonía en cada una de las diferentes dimensiones del Cosmos. Emprende tu misión, sin dejar de recordar quiénes somos.

Lo sé. Lo sé perfectamente. Soy un descendiente de la materia primigenia, la perfecta evolución desde el ente físico hacia el estado espiritual. Soy la fusión del alma con el Cosmos, guardián del equilibrio esencial y protector de los puentes entre las dimensiones paralelas...

... Soy un Morador del Multiverso.



sábado, 2 de agosto de 2014

El Calendario de la Extinción.

...Y he aquí el motivo por el que ha pasado un mes desde la publicación de mi última entrada en el blog. 

   Muchos pensarán que lo más difícil para un escritor es ejecutar el laborioso y placentero acto de escribir sus obras. Eso también lo pensaba yo. Nada más lejos de la realidad. 

   Escribir la obra es la parte dulce del proceso. Exprimir tu imaginación desconectando de todo y de todos, sumergiéndote en los abismales rincones de tu mente para inventar las historias que inmortalizarás; las tramas que la construirán; los personajes que las protagonizarán... 

   Empezar a documentarse del universo que envuelve a las historias que vas a escribir: libros, revistas, la socorrida Wikipedia, documentales del canal Historia, blogs, artículos, hemerotecas de periódicos... y agarrar tu libreta y empezar a tomar apuntes; anotar ideas, nombres, lugares, fechas, conceptos, canciones, películas... todo aquello que pueda ser una fuente, que pueda generar o que pueda hacerte recordar una idea... 

   Y después, sentarte delante del ordenador. Abrir un nuevo documento de Word, en blanco, y empezar a escribir. .. Escribes, guardas, borras... salto de página... ya tienes un capítulo. Y así resulta que has activado un proceso de no retorno en el que pasarás las mejores horas que puedes tener contigo mismo: explotando tu mente, tus ideas, tus capacidades, tu creatividad... 

   Esto es sin duda, lo más bello del oficio de escribir.

  ¿Dónde está, pues, la trampa? Acabar la novela ya no es tan placentero. Esas maravillosas horas que has pasado en complicidad contigo mismo llegan a su fin culminando tu gran obra, de la que por siempre te sentirás orgulloso. Pero esa obra de pronto ya no es una novela. Ya no es el fruto de las horas, de las noches interminables bronceándote a la luz de los pixeles de la pantalla hasta que la tenue luz del alba se cuela por la rendija de la ventana... de las semanas,  de los meses e incluso de los años de implicación, estudio, trabajo y dedicación. 

   Tu amada novela se acaba de convertir en un objeto de naturaleza mercantil. 

   Agentes y editoriales la verán de entrada como una ladrona de tiempo, luego como una arriesgada inversión y después, si todo sale bien, como una fuente de ingresos. Y para compartir ese manantial de dinero, se buscarán a otros dos amigos: a un librero y a un distribuidor, y los tres se quedarán con un 90% de las ventas de tu obra. Fantástico... 

   Tú, autor, pones el talento, la creatividad, la fantasía, y en definitiva, la cultura. Y la ilusión por ver emerger tu novela y que la lean los demás se va poco a poco marchitando, al contemplar como el corporativismo se llena los bolsillos con los frutos de tu propio trabajo. 

   Haciendo esta reflexión, uno debe preguntarse: ¿vale la pena escribir?

   Escribir, sin duda. 

   ¿Publicar? 

  Claro que sí. 

  ¿Cómo si no podrá llegar tu obra a conmover el alma de algún lector proporcionándole horas de ilusión y evasión?  Hacer llegar tu obra al mundo es la sencilla y patente consecuencia del proceso de escribirla. Y hoy que para publicar ya no son imprescindibles ni agentes, ni editores, ni distribuidores. No hay motivos para creer que tus obras tengan que quedar relegadas a los oscuros cajones del anonimato. 

   ¿Qué mejor forma que regalar para promocionar? 

   Durante estos últimos meses he estado dando forma al final de mi nueva obra y acabo de registrarla. Se trata de una novela corta, titulada "El Calendario de la Extinción". Es un spin-off de una de las tramas de mi novela: "La Hermandad del Venetto". Ahora le toca ser sometida a un riguroso proceso de revisión y corrección, y después, estará disponible para plataformas digitales en Amazon. 

   Prefiero que, en primera instancia, sean los lectores los que decidan si mis obras merecen ser leídas. Prefiero que el peso de esta decisión recaiga en el valor cultural y no en el potencial económico. 

   Lo mejor de una obra son los lectores, quienes han realizado una irrecuperable inversión en ella: su tiempo. Sin lectores, una obra no es mas que una estéril acumulación de letras, un alma penosa que vaga sin sentido por los tenebrosos páramos de la No Existencia. 

   Y ahora os dejo. Tengo una obra que pulir y embellecer. En breve, mas posts sobre ella.

   Gracias por leerme. Y no olvidéis dejar huella, si humildemente yo os la he dejado. Vuestro reconocimiento es el alimento del alma de la creatividad.   

domingo, 6 de julio de 2014

Los Susurradores de Conciencias

Científicos afirmaban recientemente que la generación espontánea en la naturaleza de un complejo sistema cromosómico como el nuestro es un enigmático misterio. Bajo su punto de vista, seria una improbable e inverosímil casualidad, comparable a un suceso tan extraordinario como dejar preparadas las pinturas junto a un lienzo en blanco, que estas cayeran accidentalmente sobre él, y de la caótica y embrollada dispersión de colores y manchas resultara "La Última Cena" de Leonardo da Vinci.

Creer o no creer. Vivimos envueltos en una aureola de misterio. Aunque tal vez ese misterio sólo sea un conocimiento negado a nuestra pueril inteligencia. Sólo en contadas ocasiones nuestra pobre capacidad intelectual se revela ante la realidad percibida cuestionándonos cuanto nos envuelve, con la impotencia y frustración de ser incapaces de hacer caer el velo que limita nuestro breve campo de visión. 

Con el transcurso de los milenios, la humanidad ha ido avanzando por el destartalado camino de la evolución hasta lo que es hoy, un desbocado rebaño, arrogante pero a la vez sumiso. Somos arrogantes en cuanto nos creemos la forma de vida superior, por encima del resto de las especies e incluso, habiendo llegado a extremos tan absurdos como creer que entre nosotros hay castas inferiores y superiores. Y a la vez sumisos, por que dictamos obediencia a normas y leyes creadas por nosotros mismos, antes incluso de llegar a conocer y a entender las propias leyes de la Naturaleza y del Universo. A pesar de existir en un mundo sabiamente creado por la matemática interacción de la materia cósmica, hemos optado por ignorarlo y crear nuestro propio sistema. 

Nuestro sistema se sustenta en una absurdo y descabellado concepto: la posesión. El punto de inflexión en la evolución de la humanidad fue sin duda el momento en el que el hombre primitivo se volvía sedentario. El descubrimiento de la agricultura propició el fin de los clanes nómadas y supuso el patrocinio de las organizaciones en comunidad, formando aldeas y pueblos que luego evolucionaron hasta las ciudades. Las nuevas formas de convivencia obligan a desarrollar nuevas normas. Surge la especialización, y con el intercambio, llega el mercantilismo. Ha florecido un método que cambia las tendencias, relegando al pasado la necesidad de una conciencia colectiva para garantizar la supervivencia, a un individualismo competitivo. Nos hemos creído la absurda mentira de que podemos poseer aquello que no es nuestro. Y lo hemos creído tan ciegamente que luchamos entre nosotros para reclamar nuestro legítimo derecho.

¿Pero, cómo puede poseerse algo que existe desde hace miles de millones de años antes que nosotros, y que lo continuará haciendo por otros miles de millones más cuando nos hallamos extinguido? Pues no nos hemos limitado a creer que eso es posible, sino que además, hemos caído víctimas de un pernicioso inconformismo que ha ido más allá de lo material. Nos hemos convertido en hambrientos acumuladores de riqueza sin distinguir lo físico de lo inmaterial, hasta el punto de privatizar el interés general, aunque esto conlleve un grave atentando contra la perpetuación de nuestra civilización.  

Y así, es como hemos otorgado poder a unos pocos sobre el resto. Pero, ¿a quién? ¿a los más sabios? ¿a los más expertos?¿a los más altruistas? ¿quién está al mando hoy día de la civilización? ¿un ente sobrenatural, creador del universo, que nos gobierna desde las alturas? ¿o tal vez sea un lobby que conspira desde las sombras dictándonos entre susurros las normas a las que hemos de someternos para servir a sus intereses? ¿es el capital? 

¿Quién es ese monstruo de múltiples cabezas e infinitos tentáculos con cuya ilimitada capacidad de sugestión secuestra nuestra voluntad e hipnotiza nuestras conciencias? ¿quién es esa bestia que nos susurra envenenados versos de anestésico efecto para adormecernos en el regazo del conformismo?

Fervientes seguidores de la fe incuestionable, conspiranoicos, agnósticos, ateos conformistas, revolucionarios anti-sistema... ¡bienvenidos todos! Bienvenidos a la embarazosamente complicada tarea de desentrañar los misterios ocultos que moran en las profundas entrañas de nuestra sociedad. 

Os dejo con una cita, la de un destacado personaje de mi novela, "La Hermandad del Venetto":

"El mundo en el que vivimos es un puro escaparate. La gente vive atrapada y feliz en su ignorancia. Somos meros títeres cuyos hilos están movidos por manos diabólicamente caprichosas".

¿Un loco o un sabio ignorado? Tiempos oscuros para vislumbrar la verdad...