miércoles, 13 de agosto de 2014

Los Moradores del Multiverso

Recientemente he leído que escribir incrementa la locura. De ser así, mi estado mental debería ser puesto en revisión, pues raro es el momento en el que no estoy escribiendo o en que no estoy pensando en hacerlo. Pero me temo que dicha expresión esconde una porción de verdad incómoda. 

También hace poco leí que ni la democracia ni la felicidad han escrito nunca grandes obras. Tal vez la cordura tampoco lo haya conseguido.

De las mentes más perturbadas, más excéntricas y mas alejadas del marco de la realidad, se firman los textos con mayor contenido emocional. Aquellos que más y mejor despiertan sensaciones y sentimientos latentes que nos mueven hacia los tortuosos caminos de la reflexión.

Hace años que mi mente es una olla a presión de ideas en constante ebullición. Se desdobla inventando varias historias a la vez. Mientras estoy envuelto en la maravillosa vorágine de completar mi nueva creación literaria, voy mirando atrás para complementar la anterior, cuyo nacimiento para el mundo ya está más cercano. 

Basada en ella, os dejo este onírico diálogo. Un mini relato que narra la abstracta conversación entre dos etéreas criaturas, en un intercambio dialéctico en el que se podría hallar el arcaico orígen del argumento de la historia que mi mente ha materializado en mis dos novelas primogénitas: El Calendario de la Extinción y La Hermandad del Venetto.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La única, es que quizá sea esta la prueba de la relación entre literatura y demencia. 



LOS MORADORES DEL MULTIVERSO




He aquí mi exposición. Sobre la forma de vida orgánica, vertebrada, con estructura basada en el carbono, hallada en el tercer planeta orbitando la estrella espectral de tipo G2 calificada en el cuadrante X-26k:

La especie evolucionada es de hábitos terrestres y diurnos, sintetiza el oxígeno que recoge de la atmósfera y lo devuelve en forma de dióxido de carbono. Busca permanentemente nutrientes entre otras especies vegetales y animales y los devora para desarrollar la energía que mueve toda su compleja arquitectura: aparatos y sistemas interconectados, en perfecta sincronía y con ejemplar sinergia, unen sus tareas para activar los engranajes de su maquinaria perfecta, el mecanismo que mueve la vida. 

Parece una criatura perfecta... ¿creada por la naturaleza?

Puede que la virtualidad creativa del cosmos les diera una estructura celular y un código genético para que, a partir de ambos, se desarrollaran hasta lo que hoy son: el fruto de una metástasis evolutiva en conjunción con su marco ambiental y su era geológica. 

¿Pero qué principio ha sido el responsable del desarrollo de su psicología cognitiva?

Cuesta creer que la naturaleza elaborara un plan para concebir un depredador que se volviera en su contra. El ser humano ha tomado un camino inhóspito, tenebroso, destructivo consigo mismo y con su propio ecosistema. Déspota y tirano, inconscientemente autodestructivo. No se merecen el lugar que les ha brindado el natural albedrío de la explosión de la vida.

Todos sabeis que las circunstancias óptimas que deben darse para que la vida fluya son extraordinarias, fruto de una casualidad inimaginable. El ser humano jamás concebirá el milagro de su existencia. No valora la vida. No respeta su entorno. ¿Por qué se les ha de permitir que disfruten de un regalo que no entienden?

Porque a pesar de nuestra perfecta sintonía con el Cosmos, éste no nos pertenece. No somos quien para influir en sus actos. Las especies germinan y se marchitan con rapidez. La ley natural se encarga de discriminar entre las que deben desaparecer y las que deben perpetuarse. Una simple y rudimentaria forma de vida en un estado evolutivo primigenio, no tiene a su alcance el poder de contradecir las leyes físicas y constantes que gobiernan el Multiverso. 

¿Qué hacemos, pues, con ellos?¿Nos limitamos a observar su triste decadencia?¿O les ayudamos a entender la materia de la que están hechos?

Se les ha otorgado el privilegio de la vida y han resultado ser los elegidos para alcanzar un estadio superior. Pero su desarrollo cognitivo no persigue la lógica que guarda todo proceso evolutivo. Si bien la naturaleza los ha creado, ella no ha podido ser la responsable de la nefasta evolución de su raciocinio.

¿Una intromisión ilícita?

No hay que descartarlo. Explicaría sus motivos.

Siendo así, deberíamos intervenir.

Una intervención no exenta de riesgos

¿Qué riesgos pueden atenazarnos? 

El riesgo de quedar expuestos, atrapados en un universo extraño, salvaje y primigenio

Lo haremos mediante una infiltración indirecta. Intervención cromosómica. Que nosotros seamos ellos y ellos sean nosotros. 

Nos verán como a iguales. No nos tendrán respeto. No creerán en nuestro discurso. Nosotros solo podemos luchar contra la ignorancia, no doblegar la voluntad. 

Esta especie es arrogante, temeraria, vanidosa y obsesiva. Si sobreviven a su propia evolución, superpoblarán su planeta. Buscarán nuevos territorios, nuevos mundos. Explorarán la física, se adentrarán en los conocimientos de la materia oscura, descubrirán los puentes intrauniversos. Una manipulación inadecuada puede dar con el colapso de una parte del cosmos. Son peligrosos. Su intelecto no tendrá límites, pero su naturaleza ególatra les transforma en corruptas criaturas, irrespetuosas y ajenas al equilibrio esencial. Ya hemos vivido antes las consecuencias de la interacción de especies que, como ésta, son inconscientes de la trascendencia de sus actos mas allá de su plano existencial. 

Si otra inteligencia evolucionada ha llegado antes que nosotros y está corrompiendo su voluntad, nuestra intervención está más que justificada. 

En ese caso, deben quedar aislados dentro de su propio universo. Aprobaremos la ejecución de una infiltración indirecta unidireccional. Una vez iniciada la génesis cromosómica, fruto de la fusión celular, la especie híbrida resultante quedará allí, a su suerte. 

¿Y en caso de que no tuvieran éxito?

Provocaremos un colapso gravitacional, convertiremos su sistema en un nuevo agujero negro. 

Como ya hicimos antes...

Como ha de ser siempre. El sacrificio justifica la supervicencia del equilibrio esencial. Nadie puede estar por encima de la Ley Natural. Nuestra evolución comporta la responsabilidad de proteger la armonía en cada una de las diferentes dimensiones del Cosmos. Emprende tu misión, sin dejar de recordar quiénes somos.

Lo sé. Lo sé perfectamente. Soy un descendiente de la materia primigenia, la perfecta evolución desde el ente físico hacia el estado espiritual. Soy la fusión del alma con el Cosmos, guardián del equilibrio esencial y protector de los puentes entre las dimensiones paralelas...

... Soy un Morador del Multiverso.



sábado, 2 de agosto de 2014

El Calendario de la Extinción.

...Y he aquí el motivo por el que ha pasado un mes desde la publicación de mi última entrada en el blog. 

   Muchos pensarán que lo más difícil para un escritor es ejecutar el laborioso y placentero acto de escribir sus obras. Eso también lo pensaba yo. Nada más lejos de la realidad. 

   Escribir la obra es la parte dulce del proceso. Exprimir tu imaginación desconectando de todo y de todos, sumergiéndote en los abismales rincones de tu mente para inventar las historias que inmortalizarás; las tramas que la construirán; los personajes que las protagonizarán... 

   Empezar a documentarse del universo que envuelve a las historias que vas a escribir: libros, revistas, la socorrida Wikipedia, documentales del canal Historia, blogs, artículos, hemerotecas de periódicos... y agarrar tu libreta y empezar a tomar apuntes; anotar ideas, nombres, lugares, fechas, conceptos, canciones, películas... todo aquello que pueda ser una fuente, que pueda generar o que pueda hacerte recordar una idea... 

   Y después, sentarte delante del ordenador. Abrir un nuevo documento de Word, en blanco, y empezar a escribir. .. Escribes, guardas, borras... salto de página... ya tienes un capítulo. Y así resulta que has activado un proceso de no retorno en el que pasarás las mejores horas que puedes tener contigo mismo: explotando tu mente, tus ideas, tus capacidades, tu creatividad... 

   Esto es sin duda, lo más bello del oficio de escribir.

  ¿Dónde está, pues, la trampa? Acabar la novela ya no es tan placentero. Esas maravillosas horas que has pasado en complicidad contigo mismo llegan a su fin culminando tu gran obra, de la que por siempre te sentirás orgulloso. Pero esa obra de pronto ya no es una novela. Ya no es el fruto de las horas, de las noches interminables bronceándote a la luz de los pixeles de la pantalla hasta que la tenue luz del alba se cuela por la rendija de la ventana... de las semanas,  de los meses e incluso de los años de implicación, estudio, trabajo y dedicación. 

   Tu amada novela se acaba de convertir en un objeto de naturaleza mercantil. 

   Agentes y editoriales la verán de entrada como una ladrona de tiempo, luego como una arriesgada inversión y después, si todo sale bien, como una fuente de ingresos. Y para compartir ese manantial de dinero, se buscarán a otros dos amigos: a un librero y a un distribuidor, y los tres se quedarán con un 90% de las ventas de tu obra. Fantástico... 

   Tú, autor, pones el talento, la creatividad, la fantasía, y en definitiva, la cultura. Y la ilusión por ver emerger tu novela y que la lean los demás se va poco a poco marchitando, al contemplar como el corporativismo se llena los bolsillos con los frutos de tu propio trabajo. 

   Haciendo esta reflexión, uno debe preguntarse: ¿vale la pena escribir?

   Escribir, sin duda. 

   ¿Publicar? 

  Claro que sí. 

  ¿Cómo si no podrá llegar tu obra a conmover el alma de algún lector proporcionándole horas de ilusión y evasión?  Hacer llegar tu obra al mundo es la sencilla y patente consecuencia del proceso de escribirla. Y hoy que para publicar ya no son imprescindibles ni agentes, ni editores, ni distribuidores. No hay motivos para creer que tus obras tengan que quedar relegadas a los oscuros cajones del anonimato. 

   ¿Qué mejor forma que regalar para promocionar? 

   Durante estos últimos meses he estado dando forma al final de mi nueva obra y acabo de registrarla. Se trata de una novela corta, titulada "El Calendario de la Extinción". Es un spin-off de una de las tramas de mi novela: "La Hermandad del Venetto". Ahora le toca ser sometida a un riguroso proceso de revisión y corrección, y después, estará disponible para plataformas digitales en Amazon. 

   Prefiero que, en primera instancia, sean los lectores los que decidan si mis obras merecen ser leídas. Prefiero que el peso de esta decisión recaiga en el valor cultural y no en el potencial económico. 

   Lo mejor de una obra son los lectores, quienes han realizado una irrecuperable inversión en ella: su tiempo. Sin lectores, una obra no es mas que una estéril acumulación de letras, un alma penosa que vaga sin sentido por los tenebrosos páramos de la No Existencia. 

   Y ahora os dejo. Tengo una obra que pulir y embellecer. En breve, mas posts sobre ella.

   Gracias por leerme. Y no olvidéis dejar huella, si humildemente yo os la he dejado. Vuestro reconocimiento es el alimento del alma de la creatividad.   

domingo, 6 de julio de 2014

Los Susurradores de Conciencias

Científicos afirmaban recientemente que la generación espontánea en la naturaleza de un complejo sistema cromosómico como el nuestro es un enigmático misterio. Bajo su punto de vista, seria una improbable e inverosímil casualidad, comparable a un suceso tan extraordinario como dejar preparadas las pinturas junto a un lienzo en blanco, que estas cayeran accidentalmente sobre él, y de la caótica y embrollada dispersión de colores y manchas resultara "La Última Cena" de Leonardo da Vinci.

Creer o no creer. Vivimos envueltos en una aureola de misterio. Aunque tal vez ese misterio sólo sea un conocimiento negado a nuestra pueril inteligencia. Sólo en contadas ocasiones nuestra pobre capacidad intelectual se revela ante la realidad percibida cuestionándonos cuanto nos envuelve, con la impotencia y frustración de ser incapaces de hacer caer el velo que limita nuestro breve campo de visión. 

Con el transcurso de los milenios, la humanidad ha ido avanzando por el destartalado camino de la evolución hasta lo que es hoy, un desbocado rebaño, arrogante pero a la vez sumiso. Somos arrogantes en cuanto nos creemos la forma de vida superior, por encima del resto de las especies e incluso, habiendo llegado a extremos tan absurdos como creer que entre nosotros hay castas inferiores y superiores. Y a la vez sumisos, por que dictamos obediencia a normas y leyes creadas por nosotros mismos, antes incluso de llegar a conocer y a entender las propias leyes de la Naturaleza y del Universo. A pesar de existir en un mundo sabiamente creado por la matemática interacción de la materia cósmica, hemos optado por ignorarlo y crear nuestro propio sistema. 

Nuestro sistema se sustenta en una absurdo y descabellado concepto: la posesión. El punto de inflexión en la evolución de la humanidad fue sin duda el momento en el que el hombre primitivo se volvía sedentario. El descubrimiento de la agricultura propició el fin de los clanes nómadas y supuso el patrocinio de las organizaciones en comunidad, formando aldeas y pueblos que luego evolucionaron hasta las ciudades. Las nuevas formas de convivencia obligan a desarrollar nuevas normas. Surge la especialización, y con el intercambio, llega el mercantilismo. Ha florecido un método que cambia las tendencias, relegando al pasado la necesidad de una conciencia colectiva para garantizar la supervivencia, a un individualismo competitivo. Nos hemos creído la absurda mentira de que podemos poseer aquello que no es nuestro. Y lo hemos creído tan ciegamente que luchamos entre nosotros para reclamar nuestro legítimo derecho.

¿Pero, cómo puede poseerse algo que existe desde hace miles de millones de años antes que nosotros, y que lo continuará haciendo por otros miles de millones más cuando nos hallamos extinguido? Pues no nos hemos limitado a creer que eso es posible, sino que además, hemos caído víctimas de un pernicioso inconformismo que ha ido más allá de lo material. Nos hemos convertido en hambrientos acumuladores de riqueza sin distinguir lo físico de lo inmaterial, hasta el punto de privatizar el interés general, aunque esto conlleve un grave atentando contra la perpetuación de nuestra civilización.  

Y así, es como hemos otorgado poder a unos pocos sobre el resto. Pero, ¿a quién? ¿a los más sabios? ¿a los más expertos?¿a los más altruistas? ¿quién está al mando hoy día de la civilización? ¿un ente sobrenatural, creador del universo, que nos gobierna desde las alturas? ¿o tal vez sea un lobby que conspira desde las sombras dictándonos entre susurros las normas a las que hemos de someternos para servir a sus intereses? ¿es el capital? 

¿Quién es ese monstruo de múltiples cabezas e infinitos tentáculos con cuya ilimitada capacidad de sugestión secuestra nuestra voluntad e hipnotiza nuestras conciencias? ¿quién es esa bestia que nos susurra envenenados versos de anestésico efecto para adormecernos en el regazo del conformismo?

Fervientes seguidores de la fe incuestionable, conspiranoicos, agnósticos, ateos conformistas, revolucionarios anti-sistema... ¡bienvenidos todos! Bienvenidos a la embarazosamente complicada tarea de desentrañar los misterios ocultos que moran en las profundas entrañas de nuestra sociedad. 

Os dejo con una cita, la de un destacado personaje de mi novela, "La Hermandad del Venetto":

"El mundo en el que vivimos es un puro escaparate. La gente vive atrapada y feliz en su ignorancia. Somos meros títeres cuyos hilos están movidos por manos diabólicamente caprichosas".

¿Un loco o un sabio ignorado? Tiempos oscuros para vislumbrar la verdad...


martes, 24 de junio de 2014

Sueña siempre conmigo...


El crepúsculo dorado perfilaba las parsimoniosas aguas del mar Mediterráneo con un brillante color áureo, centelleando como miles de luciérnagas que, posadas en la superficie, se dejaban mecer dulcemente por una ligera y cálida brisa que ascendía desde el sur. La luz anaranjada del Sol se iba marchitando mientras la gran esfera estelar besaba la línea del horizonte, para lenta y pausadamente cubrirse con el manto de las aguas marinas sobre las que penosamente, se deslizaba el lento y amazacotado velero. La luna llena, ya asentada en su trono del cielo, contemplaba la solitaria figura de la joven que se erguía sobre la cubierta. Ignoraba la bella imagen del ocaso que se exhibía a su derecha. Apoyada sobre la barandilla de estribor, oteaba absorta la línea que dividía el cielo y el mar, allá donde deberían hallarse las costas de Alejandría.

Vestida con ricas y engalanadas telas de tonos turquesa y lapislázuli, las lágrimas manaban de sus definidos ojos azulados, perlando su bello y blanquecino rostro semioculto por un velo cuya trasparencia permitía distinguir el contorno de sus carnosos labios. Pero su cara de tristeza no lograba encubrir su sobrenatural belleza. Anaelle estaba en la flor de una adolescencia dulce y a la vez trágica. Siempre supo que su destino le reservaba un camino difícil no exento de dolor y sufrimiento. Pero no fue consciente de la profundidad de esa aflicción hasta que arrancaron a Roger de su lado. Desde entonces, un leve pero agudo dolor en su pecho se manifestaba en cada latido de su corazón. 


Desde que partiste, 
navego en un océano de lágrimas.
Desde que desapareciste,
una grieta se ha abierto en mi alma. 


Fue como si le clavaran una daga entre sus menudos pechos. Un dolor que le hizo doblegarse al mismo tiempo que le sobrevenían extrañas visiones de muerte, dolor y sufrimiento. Al alzar la mirada, el horizonte se había pintado con el color rojo oscuro de la sangre derramada.

En su garganta se iba formando un nudo de angustia, mientras que sentía como en su alma empezaba a crecer un doloroso vacío. Un extraño y fétido aroma de misteriosa procedencia le causó un mareo que le obligó a aferrarse con fuerza a la barandilla para no caer desplomada. Cerró los ojos tratando de recuperar su equilibrio pero sintió como si su cuerpo se precipitara a un oscuro pozo de soledad. 

Entonces en su mente, se manifestó la imagen de su amado Roger. Sonriente, le tendía la mano para tomar la suya y besarla dulcemente. En su infinita mirada azulada se expresaba la amarga imagen de la despedida. Su voz resonó con eco reverberado en su interior. Su espíritu luminoso se fue poco a poco difuminando para fusionarse con un estrellado y luminoso cielo.



Anaelle volvió en sí. Se encontró sola, en profundo y completo silencio. Observaba como la brisa mecía suavemente sus vaporosas telas. Rompió a llorar ruidosa y amargamente cayendo de rodillas sobre la madera húmeda de la cubierta. Al cabo de unos instantes, levantó la mirada. La noche había teñido el cielo con un luminoso manto de estrellas entre las cuales, una relucía especialmente sobre las demás con un extraño tono azulado. Poco a poco se incorporó sin dejar de mirarla. La luz que irradiaba la hechizó misteriosamente sintiendo como de forma sobrenatural llegaba hasta los mas oscuros rincones de su alma. Entonces volvió a sentir su presencia. Emocionada, se llevó ambas manos al pecho. Le olía. Le sentía...

Ahora serás la estrella azul
que en las noche guiará mi alma. 

Tu luz iluminará mi esperanza 
y apaciguará la pena que mi espíritu siente.

Y en mis sueños, 
estaremos juntos...
para siempre.

La Hermandad del Venetto - Un pasaje robado de la imaginación de un personaje...

sábado, 21 de junio de 2014

El Progenitor del Gran Apocalipsis



En las entrañas del monte de Bugarach, 17 de mayo de 1.250

Llegaron a una amplia sala iluminada con una luz que parecía natural, no sabía de dónde venía. Era una luz tenue, como la luz que a diario solía entrar tímidamente por las ventanas de los aposentos de su palacete en Roma en los primeros momentos del alba. Los dos guías se detuvieron frente a ellos y permanecieron estáticos, en silencio. El suelo de la sala estaba cubierto por una neblina espesa y blanca que apenas permitía ver los pies. La amplia estancia estaba presidida por una zona elevada que recordaba el púlpito de un salón del trono, donde el rey se sentaría para elevarse sobre todos los demás. Y de allí, de aquella parte más alta, una figura se manifestó, caminando lenta y torpemente hasta ellos. Era muy alta, al menos media dos metros. Iba vestida totalmente de negro. Una amplia capucha le cubría la cabeza, ocultándole la cara. Pero en su interior, sus ojos brillaban con una luz verdosa que cansaba mirarla. Se plantó junto a ambos guías, y con solo una mirada estos entendieron que había llegado el momento de marcharse. No lo hicieron sin antes pedirles a los guardias que les siguieran, dejando al Papa Inocencio a solas con aquella enigmática figura.  El pontífice no habló hasta que el último de los guardias se perdió de vista en la oscuridad.

- Gran Ab-ba An-ki, Señor de la luz y de la oscuridad.  – dijo esto postrando la cabeza en señal de sumisión. – Me he visto obligado a apelar a tu gran sabiduría y poder.

Una voz gutural hablando en una lengua antigua estalló en la sala rebotando contra las paredes, provocando un eco siniestro. En la mente de Inocencio las palabras iban tomando sentido, no sin provocarle un sutil pero incómodo dolor en su encéfalo, al que trató de resistirse aguantando la compostura. 

- Es el miedo el que te obliga. Un miedo indigno de alguien de tu posición. No habéis sabido permanecer unidos. Habéis optado por tomar caminos distintos que os han llevado a vivir en constante enfrentamiento. Así es como os habéis ido haciendo cada vez más débiles. Y este es el recurso del débil. El miedo. 

- Pero esta vez es la auténtica Sang Real, grandeza. El poder de sus antiguos ancestros que se materializa a través de esos niños. ¿cómo podemos combatirlo?

- ¡Cobardía! Eres un vulgar pusilánime que no ve más allá de las paredes de su palacio. Ese poder que tanto temes se alimenta de tu miedo, de tu inseguridad. Una simple amenaza y tu mundo se desborda. ¿qué tipo de liderazgo cabe esperar de alguien que se desmorona ante una simple eventualidad?

- ¿eventualidad, grandeza? Hemos sido masacrados en El Cairo y han apresado al rey, y…

- ¿El rey? ¿Ese inútil que ha acogido al enemigo a las puertas de su casa sin enterarse de nada? ¡Porque estaba demasiado ocupado batallando con sus hermanos del norte! ¡Eso es lo que nos debilita! Todos vais sobrados de vanidad y ambición, pero habéis estado tan ocupados en engendrar esos sentimientos que habéis desterrado el uso de la razón de vuestras vacías cabezas. No sois más que unas criaturas endebles e insignificantes cuya existencia es un regalo demasiado valioso, y que se está convirtiendo en innecesaria. ¿para qué quiero una hueste de inútiles si deben ser rescatados continuamente? 

- Podemos luchar contra los hombres, grandeza. Pero no nos otorgaste el poder para enfrentarnos a los dioses.

- ¿Dioses? ¿qué le ocurre, “Su Santidad”?, ¿acaso eres ahora un ferviente esclavo de la fe que propaga esa Iglesia que representas? Qué sabréis vosotros sobre lo que es un Dios. Pero sí. Es cierto. Parece que ese incómodo enemigo ha vuelto a desarrollar después de muchos siglos, unas facultades que van más allá de vuestro pobre entendimiento. Ven. Acércate.

El Papa siguió a la figura embozada escaleras arriba hasta un altar sobre el que había un voluminoso bulto tapado con una gruesa y basta tela de color beige, sucia y rasgada. Cuando la figura se acercó, la tela salió volando súbitamente cayendo por detrás del altar y dejando al descubierto una enorme caja rectangular. Se trataba de una auténtica obra de artesanía, con sus bordes tallados con formas redondeadas y de escenas de sumisión ante una figura celestial grabadas en sus paredes. Sobre la tapa, se posaban dos querubines alados enfrentados, tocándose con las puntas de las alas. Inocencio estaba boquiabierto, abrumado por el resplandor que emitía el oro con la que toda la caja estaba recubierta. 



- Esto es…

- Hace dos mil quinientos años que fue tomada del tempo de Salomón para traerla y custodiarla aquí. El Arca de la Alianza tenía guardado un destino diferente. Pero podrá serte útil. Entre las tropas enemigas hay numerosos seguidores de la fe. Este tesoro lo están buscando desde hace milenios. Te servirá para negociar una tregua y recuperar a tu prisionero. Y además, te permitirá vengarte matándolos a todos. 

Súbitamente la tapa se elevó levitando con suavidad ante la atónita mirada de Inocencio. La figura de su interlocutor se incorporó asomándose a su interior, y comenzó a regurgitar emitiendo un desagradable sonido gutural. Inocencio se retiró tapándose la nariz y la boca con su mano haciendo claros gestos de asco. Un hedor penetrante invadió la estancia y los ojos del Papa empezaron a irritarse. La tapa cayó sobre el arca quedando sellada con un atronador trueno cubriendo la nauseabunda sustancia que aquella criatura había expelido a su interior. 

- Lleva el arca a Oriente. Rinde a tu ejército y ofrécesela al enemigo a cambio de vuestras miserables vidas. Y asegúrate de estar lejos cuando la abran. 

- ¿Sucumbirá la sang real a su poder, grandeza?

- Probablemente no. Pero de la sang real me ocuparé personalmente. 

La figura abandonó la sala dejando solo al pontífice. Cuando se giró, se sobresaltó al ver que los guías habían regresado junto con los guardias. Cada guía portaba una larga vara de madera que cruzaron a través de unas argollas salientes en los laterales del arca, de forma que pudiera ser transportada. Inocencio se dirigió a sus soldados al mismo tiempo que se volvía para abandonar aquella siniestra sala.

- Coged el Arca. Nos la llevamos a Alejandría. 

domingo, 15 de junio de 2014

Instantes que te marcan, momentos que te inspiran...

Una vez imaginé que mi memoria era una infinita biblioteca. Un sinfín de volúmenes almacenados con mis recuerdos, mis pensamientos, mis sueños... miles de instantes atrapados en un rincón que los preserva de ser arrojados a una enorme chimenea en cuyas entrañas arden las eternas llamas del olvido. 

Con los años se va elaborando un infinito catálogo de imágenes, sonidos y sensaciones que por algún motivo, permanecen almacenados obstinados en resistir los envites de la paulatina degeneración de las neurológicas estanterías que los sustentan. 

Recurrir a ellos es efectuar el sano ejercicio de viajar en el tiempo, tratando de resucitar una esencia de aquellas sensaciones que nos suscitaron tan trascendentales momentos. Felicidad, alegría, placer, tristeza, dolor... La intensidad con las que vivimos estas sensaciones define la relevancia y el lugar que los pensamientos y los recuerdos ocupan en la hemeroteca de nuestra mente.  

Construir una novela es volcar sobre el papel toda una amalgama de sensaciones, recuerdos, pensamientos y experiencias, que se mezclan caprichosamente para moldear y dar forma a los mundos que inventamos. El big bang que configuró el universo creado para esta novela surgió de la concentración de grandes instantes que de forma inconsciente, empezaron a inspirarme desde la temprana adolescencia. 

LITERATURA

La Trilogía Templaria de Nicholas Wilcox




Esta trilogía consiguió despertar en mí algo más que el deseo de leer y leer hasta descubrir el final. Por un lado, rendirme ante la ilimitada capacidad de la imaginación del ser humano, capacidad que posiblemente se halle distribuida homogéneamente entre todos nosotros pero que sin duda, no todos gozamos del mismo talento para saber explotarla. Por otro lado, esta novela me enseñó que la realidad y la fantasía pueden convivir para juntas elaborar una gran historia, capaz de perpetuarse en el tiempo, permaneciendo intensamente viva a través de diversas épocas. 


La Serie Pendragón de Stephen R. Lawhead




De tantas películas y tantos libros que hablan de las Leyendas Artúricas, para mí, lejos de toda duda, esta serie es la que más me gusta. Desde los primitivos orígenes de la leyenda en los últimos días de la Atlántida, hasta el exilio a la isla de Avalon, aislarme en el universo de estas novelas poniéndole a su lectura banda sonora de Blind Guardian, Rhapsody o Avantasia fueron momentos álgidos en mi experiencia como lector.  

Las referencias a la Atlántida en mi novela tienen su inspiración en esta serie, así como de forma conceptual al otorgar personalidad a algunos de sus protagonistas.

CINE

Alien



Durante la adolescencia muchas cosas nos impactan de forma notable. La madurez se encarga de ir relativizándolas relegando la mayoría de ellas al nivel de simples experiencias intrascendentes. Pero asistir al alucinante despliegue de emociones de esta saga en unas edades en las que somos tan impresionables, creo que el resultado es potenciar exponencialmente esas sensaciones, haciéndolas perennes en nuestra memoria e invariables ante los envites del desarrollo de la razón. 


El Alien de Ridley Scott y el Aliens de James Cameron quemaron los cabezales del VHS de casa durante muchos años. Un póster que adornaba la pared de mi habitación hizo durante más de mil noches que la última imagen que contemplara antes de dormir fuera la de una desesperada Ripley, aferrando a una asustada Newt, tratando de escapar de las garras de la Reina Alien.



Ese póster dejó de acompañarme hace unos años, pero aún hoy, cuando apago la luz para dormir, me relajo pensando que soy el teniente Gorman liderando al equipo de marines espaciales tratando de descubrir qué es lo que les ha pasado a los malogrados colonos de Hadley's Hope en LV-426. Desde luego, yo nunca les hubiese ordenado adentrarse sin armas bajo los conductos de refrigeración del reactor. ¿es que ante tal despliegue de tecnología, no disponían de un robot con cámara que pudiese entrar allí y enviarles las imágenes?



Aliens ha influido en muchos aspectos en mi obra. Tanto conceptualmente como en pequeños pasajes de la línea argumental. 

Y así es como desde la influencia de hechos e historias tan heterogéneas y dispares, puede surgir una criatura diametralmente diferente, pero con rasgos identificativos de todas ellas en cada una de sus células. Todo aquello que una vez se cruzó en el camino de mis sentidos dejando una marcada huella, son experiencias que no sólo ayudan a cincelar la personalidad en la madurez. También son inagotables fuentes de inspiración guardadas en un lugar de privilegio dentro de la biblioteca de mis recuerdos. 



miércoles, 11 de junio de 2014

El futuro tiene muchos nombres...




Victor Hugo nos regaló junto a toda su obra esta gran cita que me inspiró a avanzar con la escritura de mi novela. Tanto es así que ocupará un privilegiado lugar en la primera página de la obra. Qué mejor Cicerone que la sabiduría de un gran maestro de las letras para abrir las puertas a la imaginación. 

Gran parte de la sabiduría propagada durante generaciones se ha ido escribiendo la lo largo de toda la Historia, bien sea en incunables obras legendarias, o bien en frases y citas para la posteridad que numerosos sabios e intelectuales nos han ido legando a través de los siglos.

A través de ellas han puesto a nuestra disposición la riqueza más valiosa que jamás podremos atesorar; los conocimientos que nos convertirán en los grandes pedagogos de las futuras generaciones, para que estos contruyan una Humanidad mejor.


Por eso, siempre he pensado que el cultivo de la literatura no sólo crea mentes fuertes, sanas e independientes, mentes difíciles de doblegar ante los obstáculos que vamos encontrando en el devenir de nuestra existencia. Leer es descubrir la psicología humana a través diferentes épocas, es adquirir un conocimiento que enciende el faro que hará de guía a nuestros hijos cuando, siguiendo la ley natural de la vida, sigan caminando sin nosotros.
El futuro es nuestro ineludible destino.